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viernes, 4 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
Interesantes declaraciones del camarada Hamma Hammani al semanario Solidaire del PTB
El Camarada, que la Revolución popular tunecina ha proyectado como uno de sus dirigentes mas destacados, portavoz del aún ilegal Partido Comunista de los Obreros de Túnez y personalidad muy respetada por su firme oposición a la dictadura de Ben Alí y la dura represión que le hizo padecer, niega que la Revolución haya sido espontanea. Aunque no tenga una dirección única ni un programa común, ha sido preparada durante años por las fuerzas revolucionarias y progresistas. Las masas han mostrado conciencia y organización y se ha destacado el rol jugado en los acontecimientos por los militantes de izquierda, progresistas, sindicalistas, de los derechos humanos. Los islamistas no han tenido ninguna participación activa aunque la han apoyado políticamente.
Señala que la protección que ha dado el movimiento democrático y el mundo sindical a su partido, el PCOT, ha hecho que de hecho ha impuesto su legalidad aunque en lo fundamental siga manteniéndose clandestino.
El PCOT defiende una Conferencia nacional que tendrá lugar muy rápidamente con la participación de los partidos políticos, sindicatos, asociaciones de derechos humanos y representantes de las nuevas estructuras regionales nacidas de esta Revolución. Señala que diversos comités populares y asambleas han tomado el poder localmente.
El presidente del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB) y otros dirigentes realizan una visita a Túnez para mostrar apoyo al movimiento revolucionario antiimperialista de ese pueblo.
Lee la Entrevista
Señala que la protección que ha dado el movimiento democrático y el mundo sindical a su partido, el PCOT, ha hecho que de hecho ha impuesto su legalidad aunque en lo fundamental siga manteniéndose clandestino.
El PCOT defiende una Conferencia nacional que tendrá lugar muy rápidamente con la participación de los partidos políticos, sindicatos, asociaciones de derechos humanos y representantes de las nuevas estructuras regionales nacidas de esta Revolución. Señala que diversos comités populares y asambleas han tomado el poder localmente.
El presidente del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB) y otros dirigentes realizan una visita a Túnez para mostrar apoyo al movimiento revolucionario antiimperialista de ese pueblo.
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sábado, 29 de enero de 2011
Poblaciones egipcias son tomadas por la población, y la revuelta surge en El Cairo.
El gobierno de Egipto enfrentó hoy una de las más contundentes protestas con miles de personas, en su mayoría jóvenes, gritando "revolución", y exigiendo reformas políticas y la renuncia del presidente Hosni Mubarak.
Convocada desde hace más de una semana en coincidencia con el Día del Ejército, la demostración antigubernamental copó los lugares más céntricos de El Cairo, pese a la advertrencia del Ministerio del Interior que impediría una manifestación no autorizada.
Miles de efectivos antimotines, vestidos de negro con cascos protectores y bastones, y apoyados por carros jaulas se desplegaron en la plaza Tahrir, la sede del Poder Judicial o los alrededores del parlamento, el Ministerio del Interior y la sede del Gobierno.
"Ayer fue Túnez, hoy Egipto", "Mubarak, vete, Arabia Saudita no está lejos, y es un buen lugar para dictadores", fueron algunas de las frases coreadas por la multitud en alusión a la huída al reino wahabita del depuesto presidente tunecino Zine El-Abidine Ben Ali.
Pese a que las autoridades mostraron bastante ecuanimidad y protagonizaron escenas como las vistas en Túnez de manifestantes besando y abrazando a soldados, en la plaza Tahrir se lanzaron granadas de humo y gases lacrimógenos para dispersar la protesta.
A escasos metros, Prensa Latina constató que camiones apostados en el exterior de la Asamblea del Pueblo (cámara baja del parlamento) lanzaron chorros de agua y policías golpearon con bastones para obligar al repliegue de jovenes que lanzaban piedras y otros objetos.
Los inconformes, que también gritaban "unidad nacional", "vete, libertad, queremos cambios" y "revolución hasta la victoria", derribaron casetas de policías, pintaron mensajes en fachadas de edificios y tumbaron las vallas colocadas para bloquear el tráfico.
La capital, salvo zonas periféricas, registró un ambiente de caos y anarquía similar al de Alejandría, la segunda ciudad del país donde residentes relataron a Prensa Latina que también hubo marchas por la avenida aledaña a la costa del mar Mediterráneo y represión policial.
Como en ocasiones anteriores, pero con más respuesta ciudadana, activistas opositores apoyados por el ex director del Organismo Internacional de Energía Atómica Mohaled ElBaradei convocaron mediante manifiestos y redes sociales en internet a la demostración.
Según los organizadores, más de 90 mil personas confirmaron en redes sociales su participación en las protestas, pese a que el estado de emergencia vigente aquí desde 1981 prohíbe ese tipo de concentraciones.
Así, muchos caminaban hacia el centro de la capital para adherirse al "día de la revolución contra la tortura, la pobreza, la corrupción y el desempleo", curiosamente sin participación -al menos visible- de la proscripta Hermandad Musulmana, el grupo opositor más organizado.
Enlace
Convocada desde hace más de una semana en coincidencia con el Día del Ejército, la demostración antigubernamental copó los lugares más céntricos de El Cairo, pese a la advertrencia del Ministerio del Interior que impediría una manifestación no autorizada.
Miles de efectivos antimotines, vestidos de negro con cascos protectores y bastones, y apoyados por carros jaulas se desplegaron en la plaza Tahrir, la sede del Poder Judicial o los alrededores del parlamento, el Ministerio del Interior y la sede del Gobierno.
"Ayer fue Túnez, hoy Egipto", "Mubarak, vete, Arabia Saudita no está lejos, y es un buen lugar para dictadores", fueron algunas de las frases coreadas por la multitud en alusión a la huída al reino wahabita del depuesto presidente tunecino Zine El-Abidine Ben Ali.
Pese a que las autoridades mostraron bastante ecuanimidad y protagonizaron escenas como las vistas en Túnez de manifestantes besando y abrazando a soldados, en la plaza Tahrir se lanzaron granadas de humo y gases lacrimógenos para dispersar la protesta.
A escasos metros, Prensa Latina constató que camiones apostados en el exterior de la Asamblea del Pueblo (cámara baja del parlamento) lanzaron chorros de agua y policías golpearon con bastones para obligar al repliegue de jovenes que lanzaban piedras y otros objetos.
Los inconformes, que también gritaban "unidad nacional", "vete, libertad, queremos cambios" y "revolución hasta la victoria", derribaron casetas de policías, pintaron mensajes en fachadas de edificios y tumbaron las vallas colocadas para bloquear el tráfico.
La capital, salvo zonas periféricas, registró un ambiente de caos y anarquía similar al de Alejandría, la segunda ciudad del país donde residentes relataron a Prensa Latina que también hubo marchas por la avenida aledaña a la costa del mar Mediterráneo y represión policial.
Como en ocasiones anteriores, pero con más respuesta ciudadana, activistas opositores apoyados por el ex director del Organismo Internacional de Energía Atómica Mohaled ElBaradei convocaron mediante manifiestos y redes sociales en internet a la demostración.
Según los organizadores, más de 90 mil personas confirmaron en redes sociales su participación en las protestas, pese a que el estado de emergencia vigente aquí desde 1981 prohíbe ese tipo de concentraciones.
Así, muchos caminaban hacia el centro de la capital para adherirse al "día de la revolución contra la tortura, la pobreza, la corrupción y el desempleo", curiosamente sin participación -al menos visible- de la proscripta Hermandad Musulmana, el grupo opositor más organizado.
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